La tierra necesita más seres de luz
que en su corazón emitan bondad,
emitan rayos de esperanza.
Que ayuden sin esperar,
que sepan regalar flores coloridas y
no tachadas de expectativas y jarrones donde
brille un bienestar.
Seres de luz
obsequiando deseos y estrellas del bien,
que con sus espadas en mano luchen,
contra el impulso y naturaleza impura humana tan individual.
Seres de luz
los que con su vida ardiente
pueden iluminar el corazón apagado de los demas,
los que acobijan y dan calor a las almas mas frias y alejadas
del amor.
Aquellos seres de luz,
tan escasos en el mundo de hoy,
brillando en los lugares mas inesperados,
aunque en monasterios se ven dando oraciones por los demás.
Los ves en las acciones que marcan a los hombres de los que menos puedes
esperar.
Seres de luz
que pese a sus imperfecciones aún saben como brillar
de diferentes tonalidades, otorgando el calor más puro por igual.