La virgen que se negó a marcharse
La devoción de los larenses por la imagen de la Divina Pastora tiene sus orígenes hace ya casi 300 años, cuando la Divina Pastora decidió no despedirse de la humilde comunidad de Santa Rosa en Barquisimeto, a "donde había llegado por accidente". Cuenta la historia, que el párroco de Santa Rosa , por aquellos años, 1736, ordenó a un escultor tallar la imagen de la Virgen Inmaculada Concepción , pero por razones que se desconocen quién arribaría a Santa Rosa sería nuestra Divina Pastora. Cuando se intentó corregir aquel "error" y devolver la imagen la misma se puso tan pesada que ni con el intento de muchos hombres por mover la caja, donde había sido colocada para su traslado fuera de Santa Rosa, no hubo manera de desplazar la imagen y el religioso pueblo de Santa Rosa interpretó aquella situación como que la Divina Pastora quería quedarse entre ellos, los pobres, para acompañarlos y cuidarlos, razón por la cual permanecería, desde entonces, entre ellos.
Adicionalmente, cuando ocurrió el terremoto de 1812 el templo donde se encontraba la imagen de la Divina Pastora fue totalmente destruido y, sin embargo, la imagen permanecía intacta ante los efectos desbastadores de la catástrofe natural. Tal situación terminó de acrecentar la idea , entre los devotos, que la Divina Pastora quería permanecer entre ellos para siempre para cuidarlos y bendecirlos, como en efecto ha ocurrido.
Virgencita que vuelva la felicidad a nuestro país
Virgencita de la Divina Pastora hoy quisiera pedirte, como segura estoy lo hacen miles de tus fieles devotos, por la vuelta de la felicidad y la prosperidad a nuestro país. Que se acabe ya esta situación de miseria que parece arropar, cada día más, a los venezolanos y no nos permite llevar una vida con tranquilidad como es el deseo de todos tus hijos e hijas. Divina Pastora protégenos con tu manto y condúcenos hacia tiempos mejores, llenos de salud y mejores condiciones de vida. Amén