Una noche cálida, sin señal alguna, se sintió el petricor de la lluvia.
Y todos mis sentidos volaron hacia mi infancia...
Esas primeras gotas que al caer en la tierra hacen que todos mis recuerdos empiezan a florear.
Todo sucedió sin poder evitarlo,
una noche tan oscura,
tranquila y fresca,
diría yo que ese momento fue inefable.