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Estás casado, tú corazón tiene dueño pero es el mío el que llora por ti, el que te hace suspirar, el que te hace soñar y gritar de placer.
¿Por qué no te conocí antes?
Tu sabes qué cuando ella te toca es en mí en quien piensas, recordando esos momentos de lujuria en aquel nuestro lugar, esa vieja cama donde recorres cada parte de mi cuerpo en una danza de amor incontrolable.
No importa nada en ese momento, el mundo desaparece, solo somos dos almas que gritan por estar juntas al cobijo de la oscuridad, nuestra cómplice silenciosa.
Me dices, nunca más lo volveré a hacer mientras muerdes tus labios y mis besos recorren todo tu cuerpo, mis manos te cubren de caricias en un acto de amor tan puro, tan prohibido, tan hermoso.
Mi amor prohibido, mi amor real, te despides siempre de mí diciendo que no puedes veme más.
Sabiendo que tú alma y tú cuerpo están cubiertos de mis besos, de mis caricias, de mi amor, de mi pecado, es mi olor el que llevas impregnado en tu ser y sin importar las veces que te duches es a mí a lo que hueles...
Por qué yo soy tu perdición y tú siempre serás mi mejor historia de amor...