Día 23.
La primera parada de Madre estaba a punto de producirse, tras casi un mes de viaje por el espacio, se llevó a cabo el acercamiento al primer planeta extrasolar para ser explorado.
En un primer momento la nave se puso en órbita alrededor de XB12 con el objetivo de analizar al detalle la atmósfera del planeta y saber al detalle su composición además de su orografía. Se trataba de determinar desde el espacio un lugar adecuado para hacer un descenso seguro para la tripulación y proceder a la extracción de muestras que luego serían analizadas. De esta manera éste y otros planetas eran clasificados en función de su naturaleza y características e iban a formar parte de un catálogo que posteriormente sería muy útil desde el punto de vista de aprovechamiento de sus recursos o de llevar colonias humanas a su superficie.
En muchas ocasiones los planetas no eran lo que en un principio parecía y era por ello por lo que se llevaban a cabo meses de análisis, se trababa de no descartar un planeta tan rápidamente, ya que algunos, como XB12, que tenían aspecto de no poseer nada de forma aparente podían llegar a esconder cosas más interesantes en su interior, como en este caso océanos bajo la superficie del planeta e incluso vida acuática.
Día 153.
Los peores temores se hicieron realidad, un nuevo día despertó y con él nuevas muertes, de inmediato se instauró en la nave el protocolo de crisis. Con éste se pretendía esclarecer qué era lo que estaba sucediendo y posibles maneras de combatirlo o detenerlo de la forma más inmediata posible. Ahora cada paso dado por cada miembro de la tripulación era sabido por todos, toda la nave estaba controlada al más mínimo detalle.
Reek, como cada día, hacía su rutina que lo llevaba a lo largo de la nave en busca de posibles fallos en ésta, verificaba cada uno de los mecanismos que se encontraban a bordo de forma meticulosa, éste día no fue como otros, algo atípico lo perturbó, mientras hacía su ronda diaria se sintió atraído por algo extraño, algo que lo llevó a deambular por los estrechos conductos de ventilación de la nave sin siquiera él mismo conocer su destino. De repente entró a un pequeño compartimento, sus ojos se abrieron de más, se asustó y salió corriendo de allí como de un loco se tratara, gritando cosas sin sentido. Corrió por los pasillos de la nave hasta que fue placado por miembros de seguridad de Madre y llevado a enfermería.