Al día siguiente, por fin Lidia se despertó mucho más calmada, la droga que durante semanas le había estado suministrando la Gran Madre comenzaba a dejar de hacer efecto en su cuerpo y su mente.
Ahora creía que todo lo acontecido con anterioridad había sido producto de una terrible pesadilla, cargaba bajo sus hombros con la muerte de decenas de personas inocentes.
Una pequeña resistencia, compuesta por hombres y mujeres de diferente procedencia y edad, habían decidido secuestrar a Lidia, limpiar su cuerpo totalmente e intentar colaborar con ella para poder acabar con lo que ellos creían que era el problema de la Tierra, la Gran Madre.
Para leer más: