Ya no saben qué decirnos, ya no sabemos qué es lo que nos dicen…
¡Sólo sabemos lo que queremos que nos digan!
El encierro continúa y nuestras mentes comienzan a evadirse, de forma prematura. ¿Qué vamos a hacer? Sólo nos queda enloquecer.
En las calles todo parece misterioso, oscuro, frágil… Los enmascarados me miran y yo no sé que quieren de mí. Sus ocultos rostros me parecen de lo más inexpresivos, trato de adivinar sus pensamientos pero nada. No consigo hacerlo.
[Foto propia]
Necesito mi máscara, necesito huir del mal, el indomable virus que nos acecha. El virus y todo lo que viene detrás, toda la naturaleza parece haberse vuelto en nuestra contra, volcanes, meteoritos, conspiraciones ocultas de los gobiernos, de las religiones, de los ricos… ¿Quién da más?
Las nuevas religiones avanzan conforme tu conspiranoia penetra más en ti. Alentador de las nuevas sectas post-apocalípticas, invencionista de los medios, fugitivo de la verdad, maltratador de la ciencia.
¡Apestas!
He perdido el hilo, pero también la razón, es normal divagar, es normal no saber ni lo que digo. Ahora solo espero y espero, para ver el cielo una vez más. Tal vez mañana me dejen verlo, eso siempre y cuando el nuevo meteorito semanal no nos vuelva a destruir hasta…
¡Muere!
Otros confinamientos: