Tengo un miedo constante que me consume la mente y el pensamiento. De esas cosas que no abandonan mi cerebro porque se sienten tan cómodas, como si de una suite se tratase, pero solo es la acogida de mi mente.
Siento y pienso que será de mi el día que nada me quede, pero no cualquier nada, sino la nada que te hace ser quien eres, y por la que cada día te planteas en luchar. Temo el día que me quede sin malos pensamientos, porque lo bonito y en calma me hace sentir ansioso. Me gusta el desorden la "incalma" si es que vale decirlo así. No me gustaría pensar que todo está bien, porque así sería mi fin.
Temo el día que no me quede gente que cuestione mis decisiones, porque sería complacer sus pensares, y acuchillar mis ideales dispersándolos en un desierto de conformismo. Sería el final de un soñador innato de llevar la contraria.
Me aterra saber que un día pueda estar de acuerdo con todo, porque de esa forma, entraré en un saco del cual no podré salir. Mi voz interna se colgará de un árbol para darle entrada a lo que los demás me exijan pensar.
Me imagino que me quedo sin una pizca de intolerancia, porque aunque mala es necesaria, sino todo es todo sería una des-organización bien organizada como suele decir mi padre. Qué no los engañen, los antónimos de lo positivo, no son negativos,son imprescindibles,
Si me llego a quedar sin lágrimas que derramar, mejor llamen al cura para que se encargue de todo, porque habré perdido el sentido de la vida. La felicidad deja de ser especial cuando no hay tristeza que la enaltezca, y la tristeza es positiva porque suele traer consigo nuevos ciclos de vida.
Cuando me quede sin mi ira, que también me arranquen el corazón, porque la pasión ya habrá abandonado mi cuerpo. Se siente ira porque se está vivo, y la impotencia es la respuesta de saber que algo no anda bien. Si carecemos de eso, seremos como un pequeño gato enjaulado, sin posibilidades de escapar.
No se que será de mí, no lo sé realmente, si me apartan de mis errores, y me hacen creer perfecto, porque eso si sería catastrófico. Y no es que lo perfecto me asustase, pero si yo lo fuera, mi humanidad se iría a vivir a las alcantarillas, y eso no lo puedo permitir.
Si... Sigo temiendo por el día que nada me quede.