Otra vez tú, entrando en contacto con mí ser, recorriendo senderos aprendidos y explorados en el ayer.
Tus dedos ávidos recorren mis senos en un intento por reconocerlos de nuevo.
Tus labios me dan los más cálidos y apasionados besos erizando toda mi piel, llevándome a las ruinas de un pasado que no fue.
Otra vez tu estrechas los recorridos para comprendernos y obstruyes el movimiento del tiempo que nos sigue los pasos, pasado y presente saboreando el olvido, con la pretensión de extendernos por encima de la pregunta que nos hacemos una y otra vez
¿Que pasara mañana?
Mañana la noche estará vacía y en mi cama un puesto vacante, mientras tú retomas tu rutina y tus sueños alucinantes.
Es allí cuando mi corazón entiende una vez más que solo me traes más soledad y me despegaré como una flor abatida y correré de nuevo a donde tus manos y tus besos nunca mas me pueden tocar.