Hay suficientes princesas en el mundo
sufriendo a cada segundo
la espera de su príncipe moderno
uno que no les ponga el cuerno
y se aparezca con un ramo de flores
una docena de rosas rojas
¿para qué arriesgarse con otros colores?
Y si la espera ha sido muy larga
que venga con un oso hipoalergénico
o un corazón que sirva de almohada
y un chocolate genérico
que diga "te amo" "te extraño" o "te quiero"
un anillo que los comprometa
a soportarse cuando ya no quieran
un contrato social que inmortalice
el champagne, la corbata y el vestido blanco
un álbum de fotografías que cristalice
que alguna vez se quisieron tanto
como para creer que sólo la muerte
estaría tentada a separarlos
y joderles el sueño dorado
del "Para siempre... vivieron felices"
ii
En cambio yo, puedo parecer conformista
si digo que sueño con el mañana
donde el mundo no ha cambiado mucho
pero tu ocupas un lugar en mi cama
y aun cuando no te vea, te escucho
y logras alimentar mis ganas
yo, que entendí hace algún tiempo
que amarrar es sinónimo de miedo
y querer no se aprende por la fuerza
que no hay manuales, ni protocolos
y que la pasión no es de gente cuerda
yo que he conocido el destiempo
y con gusto, también, la sincronía
aprendí que las alegrías
son las memorias que no se lleva el viento
y las sonrisas que nunca esperaste
y los atardeceres que se llenaron de besos
áquel mar que aún te sabe a nostalgia
o los abrazos que todavía recuerdo
si quieres eres bienvenido
y advertido estás de este defecto
que va a coleccionar tus miradas
irá también a colorear tu afecto
y a cambiarte melodías
por alguno de mis versos
iii
sin más caprichos ni pretensiones
que la de hacernos compañía
hasta que nuestros corazones
busquen el cartel de salida
y volvamos a ser peones
esclavos de la rutina
pero con la certeza de que ese día
seremos personas mejores
y al mirar hacia el espejo
y las gracias que nos adornan
nos susurre drexler al oído
"nada es más simple, no hay otra norma
nada se pierde, todo se transforma"