necesito tu verbo pervertido
la incertidumbre de no saber
cuál será tu próximo eufemismo
necesito tu verbo maldito
cuando llega el amanecer
cuando se escapa algún grito
cuando te alcanza el placer
necesito retroceder
hasta encontrarte la lengua
y hacerte devolver cada palabra
cada promesa sobre el mantel
servirte una copa de vino
que te haga volverme a conocer
necesito de tu abecedario en la ducha
y de tu idioma un poco en la almohada
y en mi cuello tu lenguaje, más que nada
necesito que tu verbo me desnude
mientras tu predicado me acaricia la espalda
viajar en tu acento hasta una nube
y posar tu sujeto sobre mis nalgas
no habrá calificativo que valga
para hacerle honor a esta guerra
necesito tu verbo,
como nunca,
subiéndome por las piernas.