Vengo aquí a escribir lo que llevo por dentro, lo que siempre me trago para no ofender ni molestar a nadie, no vengo aquí por ganar fama ni reconocimiento por mis pensamientos escritos acá.
Un amigo me comento de esta plataforma que te pagan por escribir, la verdad a mí no me interesa lo de que me paguen, aunque les mentiría si les dijera que me molesta, yo vengo acá es porque me atrajo la idea de esta página “subir temas de calidad para brindar cualquier tipo de entretenimiento o ayuda y obtener un poco recompensa por el trabajo” me pareció interesante, igual no hago más nada a parte de perder el tiempo.
Me dijeron que me presentara pero es que no se si quiero decir mi nombre real o dar alguna información personal así que por ahora me quedare en las sombras extrañas y estaré de incógnito, no quiero que nadie conocido sepa de la existencia de mis escritos, no por pena, realmente no me gustaría que viesen lo que llevo por dentro.
La gente que me ha visto crecer de seguro les hablara bien de mí, soy el típico sobrino o primo ejemplo, nieto o lo que sea, el punto es que siempre me usan como ejemplo en mi familia, “el que no bebe alcohol” “el que no fuma” “el que no se droga” “el que no sale a fiestas” “el trabajador” desde que soy pequeño me usan de ejemplo, lo cual no está mal… Pero eso solo es lo que yo quiero que vean de mí, la verdad no quisiera que vieran el verdadero yo.
Desde pequeño me doy cuenta de la situación financiera de mis padres y siempre he intentado no pedirles cosas, pero después de todo estaba chico y sin saber les pedía lo típico: Un helado, un dulce, juguete o un video juego.
Mis padres no es que sean pobres, sino que ganaban lo necesario para sobrevivir, o sea, mantenerme y mantenerse a sí mismos, normalmente para no desilusionarme me decían el típico “mañana te lo compro” y no es que este mal, la verdad es peor decirle la verdad a un niño pequeño como yo lo era, por lo menos con el “mañana te lo compro” me quedaba quieto y luego se me olvidaba, pero… ahora que soy grande y recuerdo todo eso, me doy cuenta de lo mucho que trabajaban mis padres para que pudiésemos sobrevivir.
A eso de los 12 años tenía rencor a mis padres por no comprarme las cosas que yo les pedía. Pero al pasar de los años me hacía más maduro y entendía mejor las cosas, entendía la situación de mis padres, me sentí culpable. Por mi edad no podía trabajar y me sentía frustrado, solo soy un estorbo para mis padres, me doy asco yo mismo.
Mi manera para ayudar a mis padres fue alejarme, desde que cumplí 14 o 15 años solo intentaba trabajar por ahí, de lo que sea, solo para poder salir sin que le tuviera que pedir dinero a mis padres. No sé si fue la decisión correcta, pero no encontraba otra salida.
Al aislarme de ellos no solo me aleje de mis padres, sino de mi familia en general, con esa decisión tomada ya no había vuelta atrás. Tras pasar el tiempo me hacía más amargado, no convivía con mi familia, no iba a reuniones familiares, perdí la mayoría de sentimientos, me costaba encariñarme con alguien, lo único que me quedaba eran mis amigos del colegio, eso fue mi salvación durante mis dos últimos años en la secundaria.
Veía como molestaban a gente extraña y depresiva y me molestaba, me recordaban a mi cuando estaba más joven. Mi solución fue acercarme a ellos para brindarles mi amistad, ahí se creó ese fuerte grupo de amistad que aún tengo, yo era su líder, yo los había salvado de esa pesada vida en la secundaria por la que pase yo, pero uno en especial empezó a alabarme demasiado y me llene de ego, me sentía superior y eso no me gustaba. Aunque me gustaba el aprecio que me tenían, yo me sentía mal por pensar que yo era superior, ahí recordé algo que me decía mi padre mucho:
“Nadie es más que nadie, todos somos iguales”
Al salir de la secundaria. A partir de ahí comenzó un problema, me llego una nueva sensación de soledad que no podía evitar, nunca me había pasado algo así antes, era un sentimiento extraño para mí. Mi primo me dijo que: “Eso era depresión que a él también le había pasado cuando salió de la secundaria”, que eso era normal y me dijo que me quedara tranquilo que eso se me quitaba luego.
Lo malo fue que se equivocó...
El sentimiento comenzó gracias a mi frustración acumulada de no poder hacer nada para ayudar a mis padres, me sentía como un estorbo, un parásito…
Empecé a ir a las reuniones familiares para intentar distraerme, y yo diría que si funciono pero… Llego otro sentimiento, que fue el desprecio hacia mi familia, me estorbaban sus formas de actuar, sus maneras de pensar, los veía asquerosos, inferiores y me molestaban lo muertos de hambre que eran, siempre intentaban quedarse con la mejor parte de todo sin pensar en los demás.
Los aborrezco.
A día de hoy intento superarme a mí mismo cada día, para ser mejor persona, vivir en mi obscura soledad. No es la decisión adecuada para una vida sana, necesito dejar de molestarme por todo y comprender mejor a los demás.
Una vez un viejo me dijo “un hombre no es el que tiene más mujeres, un hombre es el que afronta sus problemas y asume sus responsabilidades sin excusas”.
Por ahora mi camino lo tengo gracias a un anime bastante conocido llamado Naruto:
Nunca rendirse ni arrepentirse de sus palabras.