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Alguien mandó mi cama.
Eres como en la cárcel.
Sin rostro y grosero pero en vano
Llenaste de puro resplandor.
Y tus lágrimas son dignas de compasión.
Y de repente en el coche se oye.
Como la primavera abandonó la nieve,
Alrededor de ningún alma. El mundo entero está tranquilo.