Mi familia materna siempre se caracterizó por mantener muchos secretos...hoy, a mis 60 años, en combinación con mi hermana de 70 y un primo que vive en USA (Nosotras en Venezuela) hemos querido intercambiar recuerdos e información y armar nuestro árbol genealógico de sucesos y tratar de desentrañar tantos misterios.
Acá comienzo yo mi aporte... con estos Apuntes para una saga
De las cosas que me contaba mi mamá, sobre la primera etapa, cuando la familia vivía en Caucagua, Barlovento, zona costera de Venezuela, antes de mudarse a Caracas.
El papá de mi abuelo José Isabel Tovar era de las Islas Canarias. Un blanco sin mezcla. Él llegó a Venezuela y se casó con una morena. Mi abuela María Gumersinda Aristigueta era negra, estando pequeña mi mamá conoció a un primo (ya mayor) de mi abuela que tenía en los tobillos la marca de los grilletes porque había sido esclavo).
La mamá de mi abuela (Salomé) era india. Con el cabello lacio que le llegaba hasta los tobillos. Cuando se casaron, mi abuela tenía 13 ó 15 años y mi abuelo "más de 50". De hecho, el día que nació mi mamá (La mayor de los 9 hijos) se estaba casando por la iglesia una hija de mi abuelo.
Mi abuelo era el administrador de una hacienda de cacao. La hacienda "Las Niñas", la cual aún existe en Caucagua. Era la época de la Venezuela agrícola cuyos principales ingresos provenían del cultivo del cacao y el café. Los dueños tenían mucho dinero. Cada cierto tiempo tenían qué sacar los baúles llenos de morocotas, y extenderlas en el piso para que se asolearan, y no se enmohecieran.
Estas morocotas eran unas monedas de oro de 20$ que circulaban en Venezuela y otros países en esa época. Popularmente en Venezuela se les decía morocotas a partir de que el General José Tadeo Monagas en el año 1849 comentara la similitud entre el "redondo dinero" y un pez de río llamado “Morocoto“
Mi tía Amanda, la menor de todos mis tíos, se llamaba Amanda Salomé en honor a su abuela materna, quien, según mi mamá "era buena como un pedazo de pan", pero una vez vi una foto suya y ¡Tenía una pinta de bruja!
La otra abuela, la paterna, la mamá de mi abuelo José Isabel, se llamaba Damiana. Mi mamá me contaba que era mala. En una época en que se guardaba mucho eso del luto, con normas muy marcadas( un año de luto y uno de medio luto para la mamá, seis meses de luto y seis de medio luto para el papá), se acostumbraba llevar una semana de "luto de consideración" cuando moría un vecino. Sin embargo, cuando fallecía alguien con quien ella estuviese disgustada, se ponía una pañoleta roja durante siete días.
Mi bisabuela Damiana era "lengua mocha". Cuando alguno le venía con el chisme de que "Mira, fulana dijo que no te va a tratar mas" su respuesta era "¡Mejor...con eso descansan mis co'ótos!" ( No podía decir "corotos" porque no pronunciaba la "R") Corotos, peroles, cachivaches... se refiere a objetos diversos, y lo que quería decir era que así iba a ser una persona menos para venir a pedirle prestados sus...corotos.
Hasta acá mi aporte el día de hoy... Voy a seguir poniendo en orden mis recuerdos e ideas para continuar alimentando estos Apuntes para una saga Lo cual se traduce como : "Esta historia continuará..."