Era un sueño profundo, de esas veces que prefieres no contestar el teléfono, pero siguió sonando y no pararía.
-Inspector, Buenos días-
-Al grano González-
-Tenemos una situación de rehenes. Una chica de aproximadamente veinte cinco años está usando como escudo a un tipo como de cincuenta. Lo extraño es que ella misma pidió la presencia policiaca-
-Bueno, tal vez logró liberarse del tipo e invirtió la situación-
-Eso creemos, pero se niega a liberarlo y se niega también a que entren los agentes-
-Estare ahí en unos cuantos minutos-
Serían como las cuatro de la mañana, casi no había tráfico, pero aún así me tomo veinte minutos llegar al lugar. Un par de agentes apuntaban a la chica y un francotirador empezaba a colocarse en el edificio de enfrente mientras que Manuela González observana en el monitor de la camioneta.
-Que se supone que están haciendo, pensé que ya tendrían a tipo esposado-
-De que habla inspector, el sujeto es la víctima-
Sin perder más el tiempo, le pedí a la agente González que sostuviera mi café, me aproxime un poco y le disparé al tipo en la pierna derecha.
Al instante cayó, me abalancé sobre el y lo esposé. Inmediatamente después, la chica soltó el arma y levantó las manos. La agente González se aproximó para esposarla, pero yo la detuve y le pedí a la chica que nos acompañara a la jefatura de policía.
-Gracias inspector Saulos- Me dijo mientras se secaba las lágrimas.
llegando a la comandancia el comisionado me mandó llamar.
-Tienes mucho que explicar Saulos- me dijo con una furia que casi llegaba al infarto.
-Supongo que sí- Pero primero quiero hablar con la chica. Si mis sospechas son correctas, esto va a estar más complejo de lo que parece...
Historia corta y fotografía