El día no presagiaba lo que se desarrolló el día de hoy martes en la ciudad de Barcelona. De repente los truenos se escucharon a lo lejos y el cielo se oscureció. Ayer se puso así y no cayó ni una gota pero su color me persuadió de no salir a la calle a realizar unas compras.
El quesillo se vendió rápidamente parece que estaban esperando por el. Lo reparti entre la sobrina y el hijo.
Tengo una visitante cada mañana y le gusta tocar mi puerta temprano, sigo con desfase de las horas de sueño me levantó a las 4 de la mañana y no logro volver a dormir. Por lo menos no me siento sola. Me acompaña y me pide su desayuno.
Encontré un vídeo en instagram de una joven a su llegada al aeropuerto desde España y para mi sorpresa yo salgo en él. La verdad no me di cuenta que estaba grabando, yo estaba pendiente de no tropezarse y de mi maleta. Dijo que era una abuelita que viajaba sola. La verdad es que fue amable y me ayudó a bajar la maleta amarilla.
Mis plantas tienen algunas flores y ya he iniciado sus cuidados de nutrición para que se pongan muy hermosas y se llenen de flores.
Ya al mediodía comenzó a ponerse oscuro truenos y relámpagos y por supuesto se fue la luz. Aproveche a probar mi ventilador recargable que me traje de España.
Aquí en la casa una sola planta la encontré tumbada por la ventolera loca. Observe en pleno palo de agua que la tapa del tanque de la vecina de enfrente se había volado al frente de la casa. Le mandé un mensaje era imposible cruzar la calle con la fuerte lluvía para que lo recibieran.
Luego comencé a ver la gravedad de los vientos que causaron estragos en toda la ciudad. Hasta el letrero de nuestra compañía familiar sufrió el embate del viento. Ese letrero tiene más de 20 años, de verdad aguanto mucho.
Yo no iba a escribir más este día, pero en vista de las fuertes ráfagas de viento que causaron daños y alarma en mi ciudad me decidí a contarles este día inesperado y de susto.
Nos vemos en el camino.