Hoy tengo ganas de salir corriendo, ya no es uno, ahora son dos, y solo tengo tres. Que se han ido o se van, o se irán, la angustia se apodera de mi mente, la separación me desespera, busco algo que hacer necesito entretener mi mente, calmar mi espíritu.
Camino, toco la puerta y pregunto, busco respuestas en otros; primo ya se te fueron dos de tres como lo superas. Nunca lo superaras prima, solo te dejara de doler con un poco de tiempo. Te alegraras de sus logros y no te dirán los trabajoso que la pasan para no hacerte sufrir.
Regreso a la casa, entro en el cuarto, empaco otro trozo de vida y vuelvo a caminar, vecina se te fueron los dos ¿Cómo lo superas? Este mald.. gobierno de marr… y siguen los insultos hasta no acabar de sacarlos del alma. Tomamos café, hablamos y nos curamos el alma.
Yo solo sigo con mis pensamientos callados, que me dan vueltas y vueltas; cuando todo esto termine cada quien tendrá que contarnos su parte de la historia, para ensamblarlo en un gran aprendizaje. Siento alivio al escribir, logro sacar lo triste que me siento, si no me sintiera triste no sería un ser normal, debo sentirme mal, es lo normal, soy humana y no soy de hierro.
Déjenme sentirme mal, pero no me dejen sola, soy fuerte, pensé ser valiente pero me estoy doblando en cada letra, se me atraviesan, no puedo mostrar sufrimiento y al mismo tiempo no sentirá que no los extraño ya y todavía no se ha ido.
Tal vez inicie la gran carrera de las madres, por esas madres luchadoras, únicas, valientes que lo han dado todo por su país, hasta sus propios hijos.