Que aburrida se vuelve la vida sin ese ratico de internet. Esa dependencia que tenemos de estar comunicados a veces con nuestros seres queridos y otras por diversión o trabajo.
Aquí estoy llevando la vida sin atormentar el alma, se puede lo que se pueda y se da lo que se tiene. Aunque nos cambien los planes y no nos salgan las metas. Seguimos pa lante, siempre aprendiendo, nos anima el futuro y el seguir presente.
Seguimos empujando las imágenes para que nos falte color, pero a ellas les cuesta subir los límites de datos.
Lo intento una y otra vez todas las imágenes del día que he pasado del trabajo a la casa, hasta he dormido una siesta por falta de internet, que de tiempo que no lo hacía.
Nos resistimos a dejarnos vencer, la vida es nuestra y el camino está trazado.