El dibujo es una forma de expresión que se implementó mucho antes de leer y escribir. Se utilizaba para contar anécdotas, recordar eventos o simplemente para representar el entorno. Esta forma de expresión, la llevamos dentro desde muy temprana edad. Después de un año y medio, el niño comienza a desarrollar esta forma de expresión, y es cuando necesitamos proporcionarles hojas y colores para que comiencen a expresar su creatividad y emociones internas; Y no es necesario que seas un experto en el dibujo para expresar lo que tienes dentro.
Los niños comenzarán a garabatear y luego dibujarán formas más reconocibles. A medida que vayan dibujando, mejorarán sus dibujos y, lo mejor de todo, tendrán muchos beneficios en su desarrollo, entre ellos tenemos:
- Mejora las habilidades motoras finas.
- Facilita la escritura y la lectura.
- Ayuda a aumentar la autoestima.
- Ayuda a expresar emociones, sentimientos y sensaciones.
- Promueve la comunicación.
- Aprenden a apreciar el arte.
- Organiza sus ideas.
- Proporciona salud mental.
- Estimula el cerebro.
- Se divierten mucho
El dibujo puede servir como terapia, ya que reduce el estrés e induce a la relajación y la felicidad, incluso muchos especialistas consideran que el dibujo es muy recomendable para niños con trastornos que involucran dificultades de comunicación, muy nerviosos o con problemas de agresión. Estos múltiples beneficios no solo benefician a los niños, sino también a los adultos.
Una vez que el niño dibuje, felicítelo y valore lo que ha hecho, escriba su nombre en el dibujo y dígale que le explique lo que dibujó, de esta manera observará su crecimiento y evolución. Cuando los niños dibujan, aprenden muchas cosas fundamentales como:
- Diferenciar y conocer los colores.
- Conocer texturas.
- Se divierten expresando su creatividad.
- Consiguen un pasatiempo.
Los niños tienden a expresar sus preocupaciones en sus dibujos, por lo que es una excelente manera de reconocer sus preocupaciones. Algunas señales que nos ayudan a descubrir el estado de ánimo del niño son:
Cuando el niño dibuja con gran intensidad y fuerza, a veces incluso rompe las hojas, es porque se está liberando de sus preocupaciones.
Si las líneas que dibuja carecen de claridad o precisión, es posible que experimente inseguridad o baja autoestima.
Cuando dibujan trazos amplios, los niños reflejan sentirse relajados, con mucha seguridad, firmeza y confianza en su entorno.