Una vez leí que la vida es como un tren; uno que te conduce hacia lugares insospechados en un viaje de ida, pero no de vuelta. En cada vagón hay amantes despidiéndose, y también pasajeros que abordan sin concebir la idea de que convivirán con extraños durante un tiempo; luego serán amigos, hermanos, esposos... Estuve reacio de permanecer dócilmente en mi asiento, hasta que descubrí que en algún punto del viaje te encontraría. — Ahora no quiero bajarme hasta finalizar mi recorrido, porque pensar en ti me hace sentir vivo...