Llevaba una vida amargada y aburrida, conocía solo a un hombre en mi vida, mi esposo, un hombre que me entrego los últimos años de su juventud, su madurez me había conquistado, ¡vaya que el dicho no se equivoca!, el amor es ciego y aloca.
Con el tiempo empece a comprender el verdadero compromiso que llegas a obtener, al aceptar a una persona como esposo de edad madura, solo sobras de su vida y juventud fué lo que disfrute, ¡su diabetes, los niños, la casa y el trabajo, que rutina tan amarga y que quisiera mandar al carajo!
Quisiera volver a sentirme mujer, vestirme para el placer y llegar hasta mas no poder, a tocar las puertas del cielo en el fondo es lo que más anhelo, mis ojos tristes, con ojeras, mi cara cansada de esta vida rutinaria que me acaba.
Debemos cuidar lo que deseamos, porque se nos puede cumplir y después no sabremos como manejarlo, la vida da muchas vueltas y sorprende, un compañero de trabajo que fue un día mi rival, en una noche me supo escuchar, me comprendió como amigo y como hombre.
Después de hablar casi toda la noche, en medio de un trabajo que debíamos finalizar, me acerco hasta él y con un beso me hizo sentir que volvía a vivir, con su brazo izquierdo abrazo mi cintura y con el derecho me hizo llegar a la locura
Me hizo de nuevo sentir mujer, con apenas 15 minutos de placer, gracias compañero de trabajo mio, por hacerme gemir hasta más no poder, mordiendo tus dulces labios y acariciando tu blanca piel, mañana llegaremos temprano a presentar el trabajo finalizado y así evitar ser amonestado.
Espero que les haya gustado mi post, les mando un gran abrazo y denle rienda suelta a sus fantasías.