Un día viendo televisión vio un cascabel que sonaba tilín tilín y se podía escuchar su sonido hasta algunos metros de distancia y dijo ¡le pondré un cascabel al gato bigotes para escuchas cuando se acerque y poder escapar a tiempo
Así que fue a la tienda a compra un cascabel y cuando volvió a la casa el gato estaba dormido. Así que aprovecho para ponerle el cascabel en el cuello al gato bigotes.
Al día siguiente cuando la abuelita salió a vender el queso el ratón dientes salió a buscar un trozo de queso y agarro tantos pedazos como pudo y escapo antes que el gato bigotes lo atrapara porque escucho el sonido del cascabel cuando venía el gato a atraparlo y así desde ese día el ratón dientes pudo comer del rico queso que vendía la abuelita, gracias al sonido del cascabel que le puso al gato bigotes.