Se llenó de tristeza su corazón
ante la melancolía de la espera,
sentía en su pecho un punzón
mientras se mojaba su cabellera.
Una carta de su amor rezaba
que junto al banco él la esperaría,
que le daría a todos la espalda
sino la aceptaban, o eso decía...
Aquel escrito la citaba a las diez,
varias horas después del ocaso,
saliendo con una convicción fiel
solo pensando en su amado.
Pasaron cruelmente los minutos,
que se tornaron en penosas horas,
dejando sus miedos al desnudo
de una traición muy dolorosa.
Su teléfono se descargo a la 1:43
y un hilo de esperanza la sostenía,
más se rompió por todo el estrés
de un aguacero lleno de ironía.
Llegó a su aposentos empapada
pero con el alma echa pedazos,
empezó a llorar sobre su almohada
mientras se queda sin alegatos.
Muchas gracias a todos por su apoyo, espero que este nuevo proyecto les guste tanto a ustedes como a mi. Saludos!