En la finca Buena Vista, no vemos las hierbas, los pastos o los restos de poda como "basura", sino como el tesoro que protege nuestra montaña.
Nuestra metodología se basa en tres pasos fundamentales que imitan el orden de la naturaleza:
En lugar de entrar con químicos que dejen la tierra desnuda y triste, hacemos una limpieza manual y respetuosa. Identificamos qué plantas nos ayudan y cuáles necesitan ser podadas para que el cultivo principal respire.
Es como peinar la montaña: le quitamos el exceso, pero cuidamos su piel.
Toda esa materia orgánica que cortamos (hojas, ramas, pastos) se convierte en nuestra principal herramienta de construcción. Al agruparla, estamos concentrando nutrientes.
Es biomasa que, en lugar de quemarse (perdiendo su valor en humo al aire), se queda en la finca para transformarse en tierra fértil y hogar de microorganismos amigos.
Este es el paso más sabio. Siguiendo la forma natural del terreno (las curvas de nivel), acomodamos la biomasa formando barreras horizontales.
Frenamos la erosión: Cuando llueve fuerte en el Municipio del Líbano, Tolima, estos contornos de ramas y hojas detienen el agua, obligándola a entrar suavemente en la tierra en lugar de arrastrar la capa vegetal.
Creamos suelo nuevo: Con el tiempo, esa biomasa se descompone justo ahí, creando escalones naturales de tierra negra y rica.
Por qué lo hacemos así?
Porque en Buena Vista entendemos que la montaña tiene memoria. Al disponer la biomasa siguiendo sus curvas, estamos evitando que la finca se "lave" y aseguramos que el sudor de nuestro trabajo no se pierda con los fuertes aguaceros. Es una forma de devolverle a la tierra un poco de lo mucho que nos da, manteniendo el ciclo de la vida fluyendo cuesta arriba y cuesta abajo.
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About the AuthorAlexander Arango -
Agroecología | Restauración Ecológica. Construyendo resiliencia ambiental y sistemas regenerativos 🌎.
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