Market Tracker | 17 de septiembre 2026

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El día que parecía que todo iba a cambiar, pero aun veremos que se rompe por el camino.

Los futuros americanos vienen en verde moderado esta mañana del 17 de septiembre, con el S&P buscando apoyarse en su media de 100 días tras el zarandeo de los últimos días: un rebote técnico es lo que el mercado ofrece hoy, no una convicción renovada y lo que queda claro es que la decisión de la Fed estaba más que descontada en la mayoría de los activos.

Ayer la Fed subió tipos, el mercado lo digirió con la elegancia habitual, es decir, con volatilidad y hoy con el tono de pausa reflexiva. El dato que manda el mensaje más claro no viene de la Fed sino del mercado de vivienda: las inicios de construcción de vivienda de agosto cayeron un 2,6% hasta 1,275 millones, con permisos bajando otro 2,7%, mientras las hipotecas a 30 años rondan el 7%. La Fed es seria con la inflación; el mercado inmobiliario, también. Y es es que el mercado de una hipoteca a 30 años refleja más realidad que el mercado “dirigido” de los bonos.

La agenda de los próximos días no da mucho margen para el relax. Los PMIs de S&P Global y los ISM que se publican la semana próxima son los indicadores a seguir con atención después de que el índice Philly Fed de septiembre sorprendiera al alza con +37,8 frente al +30,5 esperado, aunque su subíndice de actividad a seis meses apunta a que la energía cara y el crédito también más caro empiezan a hacer mella en las expectativas empresariales.

En EEUU, el dato del día que más habla es el de las solicitudes de desempleo: 196.000 frentes a las 208.000 estimadas, con las reclamaciones continuadas bajando 39.000 hasta 1,730 millones. El mercado laboral sigue sin romperse, lo que le da a la Fed exactamente el argumento que necesita para no aflojar. El bono a 10 años retrocede levemente hasta 4,975%, pero “retroceder” desde cerca del 5% no es exactamente un alivio, más bien es que las manos que te aprietan el cuello aflojan levemente, pero la respiración aun cuesta.

Las bolsas europeas cerraron con ganancias modestas apoyadas en el respiro del crudo y la ligera caída de yields, pero la libra fue el lastre de la sesión: el Banco de Inglaterra mantuvo los tipos en 3,75% con un voto de 6-3, con Pill, Mann y Greene disintiendo a favor de subir a 4%. El GBP/USD cayó de 1,3405 a 1,3360 al confirmarse que el BoE no tiene prisa, aunque tampoco unanimidad.

Asia no protagoniza ningún movimiento brusco reseñable; la sesión allí transcurrió sin catalizadores propios, con los mercados regionales pendientes del mismo escenario macro global que domina todo, esto no sirvió de señal ni para Europa ni para la apertura americana, lo explica un poco la atonía de los mercados.

El Brent baja más de un 2% hasta 103,40 dólares, con Arabia Saudí facilitando cargamentos adicionales a refinerías asiáticas mediante transferencias buque a buque cerca del puerto de Sohar, en Omán. Es alivio temporal pero no es una solución estructural que sirva a medio o largo plazo: el crudo sigue por encima de los 100 dólares y la geopolítica en torno a la región no ha desaparecido.

Lo que vigilar hoy y en los próximos días es la firmeza de este rebote: si es sostenible o si, como sugiere la lógica, se trata de un alivio de corto recorrido en un entorno donde el yield a 10 años roza el 5%, el crudo no cede de forma estructural y el mercado laboral no da argumentos para esperar pivote alguno de la Fed. El tono es de digestión, no de cambio de tendencia.

Con el ciclo SPI en expansión tardía a 132,4 grados y los tipos reales volviendo a terreno positivo, los sectores con más lógica siguen siendo financieros (XLF), industriales (XLI) y materiales (XLB), aunque a estas alturas del ciclo “más lógica” y “más margen” no son necesariamente la misma cosa.

¿Pero que pasó ayer?

Lo que significa, cortita y al pie, es esto: el mercado había dado por muerto el ciclo de subidas en 2023. Ya incluso desde inicios de 2024 se esperaba que la Fed empezara los recortes… que llegaron más tarde y todos recordamos de que modo. Ayer la Fed abrió otro tramo alcista en los costes de financiación. No es pánico, pero es el momento en que el dinero no volvió a ser barato e incluso giro en el sentido que casi nadie quería.. El rebote de hoy solo dice que el primer 25 se había descontado. No dice que el régimen haya cambiado y esto es lo que más me preocupa.

Cuando la Fed hace esto, pausa larga, expansión vieja, empleo que no se rompe e inflación que vuelve por el lado de la oferta, la historia no se parece a 1994. Se parece a junio de 1999: Greenspan reabrió el grifo restrictivo con el paro bajo y un relato de productividad que justificaba no frenar. Las bolsas lo digirieron meses. El problema llegó después, cuando el bono largo y el final de ciclo dejaron de convivir. Pero espera que hay otra rima que fue en 1988-89: apretaron con el ciclo maduro y el petróleo de 1990 hizo el resto. En los dos casos el mercado confundió “no se ha caído hoy” con “esto ya pasó”.

La lección incómoda es de calendario, no de titular. La primera subida casi nunca tumba al S&P. Lo que tumba es la secuencia, cuando el bono de 10 años se queda caro y el crudo deja de ser un susto para volverse un régimen. Ayer no cerró nada. Solo avisó de que el tramo tardío se va a recorrer más caro de lo que el precio de los activos había asumido.

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Publicado originalmente en Substack.

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