¡Hola, Emilio!
Mealegra que te haya gustado esta reflexión.
Me quedo pensando en eso que dices de que cuando llega la compañía indicada, la pregunta sobre el desgaste se responde sola. Y es verdad que la teoría de la "trinchera impenetrable" suena muy bien sobre el papel, pero la práctica, esa que te desarma los esquemas sin pedir permiso, es otra cosa muy distinta.
Quizás el verdadero reto no sea cerrar la puerta para que nada altere la paz, sino aprender a reconocer el momento exacto en el que ceder espacio no se siente como una pérdida, sino como una ganancia. O como bien dices, cuando llega la compañía indicada, se instala de manera suave.
Aunque confieso que a mi radar le cuesta soltar el control.
Gracias de verdad y me alegra que las fotos te hayan gustado.
¡Un abrazo grande!🌼
RE: Centinela de mi silencio