¡Totalmente! Ser el confidente de un sobrino es un honor gigantesco y, como bien dices, una responsabilidad muy grande. Lograr que un adolescente confíe en ti en este mundo tan caótico es un tesoro que hay que cuidar con garras y dientes. Qué bonito que tus sobrinos tengan ese puerto seguro en ti.
¡Muchas gracias por leerme y por tu lindo comentario!
Saludos.
RE: El silencio no pesa, las palabras, sí