Para mi el día de la mujer es sinónimo de fuerza, de empoderamiento, de lucha y de vencedoras. El solo hecho de aguantar los dolores de vientre cada mes (en mi caso, aún son muy fuertes), el embarazo con sus malestares y los inminentes dolores de parto con el consiguiente alumbramiento, ya nos hace seres fuertes. Después de eso, hay que seguir, amamantar (que también duele bastante) y no desatender ni la casa, ni el esposo. Con ganas locas de dormir, de ponernos nuestra ropa más cómoda y echarnos a dormir, pero tenemos que estar al frente de todas nuestras responsabilidades con la mejor disposición.
Es el ejemplo que vi en mamá y he tratado de seguir sus pasos, con la diferencia que yo soy madre soltera. Además el día de la mujer, un 08 de marzo de 1932 nació mi madre, una mujer guerrera y luchadora desde todo punto de vista. Un ser noble, amable, cariñoso, libre de todo egoísmo, para quien sus hijos, su esposo y su hogar siempre fueron prioridad, por encima de ella misma.
Estas fueron las manos que me criaron...
"Las manos que me criaron,
tuvieron una vida difícil,
de arduo trabajo y sacrificio,
pero siempre fueron amables
y dispuestas a ayudar.
Las manos que me criaron,
me dieron su calor
en mis primeras horas de vida,
me acariciaron con amor y
me brindaron cobijo.
Las manos que me criaron,
me enseñaron a caminar,
a escuchar más que a oír,
me enseñaron a callar,
más que a decir.
Me enseñaron a volar
tejiendo mis alas
con su infinito amor,
sus tropiezos, sus errores.
Las manos que me criaron,
me ayudaron a levantarme
en cada tropiezo, me soltaron
para que aprendiera
a defenderme,
pero siempre cerca
para protegerme
si me hacía daño.
Las manos que me criaron,
me acariciaron cuando estaba triste,
cuando estaba enferma,
cuando me sentía sola.
Las manos que me criaron,
me apoyaron en todo momento,
me abrazaron cuando alcanzaba
mis metas, cuando me casé
y cuando tuve a mi hijo.
Las manos que me criaron,
eran gentiles, fuertes, estilizadas
y elegantes. El tiempo conservó
su gentileza, pero se llevó su fortaleza,
su elegancia y su estilo.
Las manos que me criaron
se volvieron torpes,
temblorosas y arrugadas.
Las manos que me criaron,
jamás soltaron mi mano,
me hicieron fuerte
y hasta el último calor en ellas,
siempre estuvieron para mí,
pero su apretón
se fue desvaneciendo,
hasta descansar.
Las manos que me criaron,
ahora son manitos de ángel,
sé que me siguen cuidando
en cada paso, en cada decisión
y en cada lágrima.
Nunca olvidaré
esas manos que con amor
y ternura, me criaron."
Creo que todas podemos vernos reflejadas en este escrito. Fue algo que escribí hace unos meses y quise compartirlo con ustedes, a propósito del día de la mujer.
RE: Nuestra revista dominical/ Mujeres un tema extenso y variado