Rostros hermosos sin nombre,
ciudades con sabor a caricia;
lágrimas con sabor a sal,
recuerdos que llegan y se van.
¿Adónde fueron a parar
esas lágrimas de soledad?
Camino por calles desiertas,
nunca volveré a amar igual.
Con paso lento y aletargado,
mirada fría, carente de emoción,
labios sellados, dolor que oprime,
manos vacías, corazón desgarrado.
Mis zapatos están desgastados
de tanto andar, de tanto buscar;
mi alma se va quedando vacía
buscando lo que no he de encontrar.
Fuentes