Hay lugares que nos detienen en seco, no por su belleza, sino por la tensi贸n que esconden. Esta imagen es uno de esos lugares: una fuente murmurando vida en un jard铆n sereno, con agua que fluye incesante como un latido oculto. Pero mi mirada se clava en ese poste, erguido como un centinela, con el letrero rojo gritando "Prohibido Mascotas". No es solo una regla; es un muro invisible que duele en el alma.
Me imagino a un ni帽o con su perrito en brazos, sus ojos brillantes de ilusi贸n, deteni茅ndose ante esa barrera. El animal, que es puro instinto y lealtad, no entiende por qu茅 no puede correr hacia el agua fresca, salpicando gotas de alegr铆a. Ese cartel eclipsa la fuente, record谩ndonos c贸mo, en nombre del orden perfecto, sacrificamos lo espont谩neo, lo c谩lido. 驴Cu谩ntas veces hemos sentido esa misma exclusi贸n en la vida?
La fuente resiste, su flujo org谩nico desafiando el cemento que lo contiene. Es como la vida misma: desbordante, imparable, aunque intentemos canalizarla con restricciones. Recuerdo a nuestro querido Max, quien se fue al cielo de las mascotas hace poco menos de cinco meses, que se colaba en cada rinc贸n "prohibido" de mi casa, trayendo caos y risas. Sin 茅l, el silencio es asfixiante. Fueron 16 a帽os de amor incondicional. Este letrero me confronta con eso, porque, 驴qui茅n contamina m谩s? 驴Un perro juguet贸n o humanos que dejan basura en playas "limpias", donde hay carteles grandes que gritan "PROHIBIDO BOTAR BASURA"?
He visto parques desiertos por reglas as铆, mientras otros disfrutan de vida compartida. La prohibici贸n contra mascotas a menudo esconde nuestra propia negligencia: es m谩s f谩cil culpar al inocente que educarnos en el respeto. Este jard铆n, con su preciosa farola antigua que ilumina por las noches esta escena como un susurro de esperanza, me resulta dolorosa. 驴De qu茅 vale tanta pulcritud si excluye la calidez incondicional de un compa帽ero peludo?
Al final, esta imagen me ense帽a que la verdadera paz nace de la compasi贸n, no de la exclusi贸n. Debemos cuestionar esas barreras que castigan lo puro y nos alejan de la esencia vital. En mis "jardines" personales, tengo las puertas abiertas al desorden amoroso, porque la vida florece cuando fluye, no en el encierro. Somos nosotros, como humanos, quienes debemos cuidar nuestro entorno y mantener la pulcritud y no prohibir la visita de esos compa帽eritos peludos que tanta alegr铆a, tanto amor y lealtad, nos regalan.
Esta ha sido mi entrada al concurso: Observa Piensa Escribe. Me encantar铆a invitar a participar a @germanandradeg,
@osismi y
@zhanavic69.
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Las Imagen es cortes铆a de
@lanzjoseg.
Contenido 100% de mi autoria.
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