”Eres una sirena” Me dijiste una noche de luna llena.
”Eres del agua, siempre tienes sed, pasas horas en la ducha, nadas como si hubieses nacido ahí” Me miraste, tendiéndome un vaso de agua helada, el quinto de la noche,para el deleite de mis labios, que luego empapaste con tus besos.
”Eres sirena, tientas, seduces, todo tú es encanto y lujuria, ¿quien se resistiría? escucharte es rendirse a tu sexo, a tu promesa de tesoros escondidos, a la belleza que yace bajo la superficie” Me acariciaste, con manos firmes y diestras en mi cintura, estábamos muy por encima del mar, pero me sentía suspendido en las profundidades, había caído muy bajo ya.
”Eres el océano, terrible y hermoso, cómo odias que te ignoren, cómo Ulises te ignoró, cómo odias perder tu presa, escapando elusiva de tu canción de las mareas” Me sonreiste, casi burlesco, jugando a esquivar sus dedos de mis mordiscos traviesos ”¿ves? todo es amor y ternura hasta que llega la hora de comer” Nos reíamos ante su ocurrencia.
”Y en materia de comer eres experto, cual piraña insaciable, tu vorágine es tan basta como tu ímpetu, ¿que se hartará primero, tu sexo o tu boquita golosa? pues lo que entra al mar, es difícil que salga, y lo que arrastra una sirena a sus profundidades, es difícil que retorne” Me besabas, jugando travieso con mis labios, dándome tiernos piquitos cual niño mimado, cual dios hedonista.
”Eres una sirenita, mira como le temes a los ruidos abruptos, ¿que ocurre? ¿te recuerdan a los cañones y los gritos de los piratas? ¿te traen ecos de arpones y mosquetes?” Me abrazaste, resguardándome en tu pecho de alguna alarma o puerta cerrarse a nuestro al rededor, apaciguando el escalofrío que me daba cualquier sonido sorpresivo, ”y mira como te pones con los escándalos, odias los sonidos sin armonía”
”ar-mo-ní-a” Me peinabas, jugando perezoso con mis bucles ”Si te pones a pensarlo, eres como las sirenas, amas la música, siempre moviendote sinuoso, siempre peinando tus cabellos, siempre jugueteando” me susurrabas, para luego subirle volumen a la canción, mi canción.
”Cuan curioso eres, incapaz de resistirte la aventura, a lo inexplorado…y sí hay perlas y tesoros de por medío…” Me mimabas, jugueteando los eslabones perezosos de mi tobillera, donde descansaba un ancla junto a un corazón dorado, ahora muertos, ahora oxidados y perdidos en las profundidades. ”Un ancla significa quédate” me dijiste al ponérmela, y te creí, cómo te creí.
”Y ni hablar de tu ropa, o…la ausencia de ella, ¿que sirena has visto vestida?” Me tocabas, cual arpista afinando su instrumento, alentándolo a sacar sus dulces notas, suspiros que se escapaban de mi pecho desnudo, pues jamás uso ropa en la comodidad y la intimidad. Lo que vendría luego era el mar tempestuoso, movimientos en vaivén y el sonido de los truenos en la lejanía, era mi mar añorado, eran tu piel sobre la mía.
”Eres una sirena” susurraste en mi oído aquella noche de luna llena” y te creí, cómo te creí.
”Te quiero” Me dijiste de mil formas, y todas te las creí…vaya un marinero ingenioso, que logró engañar al mar.