Las áreas de trabajo mal diseñadas producen trastornos musculo-esqueléticos (TME). Los TME son alteraciones de los músculos, nervios, tendones, ligamentos, articulaciones, cartílagos y discos intervertebrales. Ejemplos de estos trastornos son: el síndrome del túnel carpiano, el síndrome del manguito rotador, la enfermedad de De Quervain, tenosinovitis estenosante, síndrome del túnel tarsiano, ciática, epicondilitis, tendinitis, fenómeno de Raynaud, bursitis prerrotuliana, hernia de disco vertebral y dolor lumbar. Las lesiones de TME representan más de un tercio de todas las lesiones y enfermedades ocupacionales cada año. La mayoría de estas lesiones se pueden prevenir. Estas lesiones ocurren principalmente cuando los empleados trabajan en posturas incómodas durante largos períodos de tiempo o en tareas que requieren movimientos repetitivos.