Me gustó tu escrito. El asunto es que (seas mujer o seas hombre) está muy bien reconocer nuestros límites, pero lo que pasa es que cuando uno se acostumbra a ser autosuficiente e independiente, es casi imposible que pidas ayuda a nadie (a no ser que sea para algo extraordinario o más allá de tu control) porque intuyes la gran verdad, que cuando los demás te ayuden, se sentirán con derecho a opinar sobre lo que debes o no hacer con tu vida o tus asuntos; como si ellos supiesen mejor que tú lo que te conviene y lo que no. No lo sé, o tal vez solo sea mi percepción a este respecto, pero esa es mi opinión. En resumen, pensaría que es bueno reconocer que no podemos con todo, pero en cuanto a pedir ayuda, creo que hay saber muy bien a quién, cuándo y en qué medida. Le mando saludos.
RE: Lo que aprendí demasiado tarde #10: Sobre el mito de la mujer que todo lo puede | What I Learned Too Late #10: About the Myth of the Woman Who Can Do It All