A pesar de haber recorrido tiempos congelados,
alegrías fugaces y también miles tristezas juntos,
denotas por tus poros fácilmente la distancia.
Que siendo de manera clara no tan física;
pero aun así tú pensamiento me resulta
inalcanzable y siempre esta de viaje, ausente.
Luego de tantas lunas, sigo aquí en
una sombra. En los carriles de esperanza
y de desgaste opcional y vicioso consensual.
Esperanzada que alejes de ti el deseo
carnal que tienes por todas las demás,
y que también apartes de ti las
curvas de las botellas que te transforman.
Desgastándome en físico, ahora unas multiplicadas canas
iluminan mi antes cabellera negra que amaste.
Mis ojos pierden habilidad, quizás es un
bien total; en plena duda me consuelo.
Así no podría ver la verdad que
tanto me he ocultado a mi misma.
Me he mantenido a las cortas migajas
espaciadas entre metro y metro, con desdén.
Mis labios agrietados de tanta soledad, se
han secado y solamente lideo abandonada
en mi pieza con las heridas que dejan tus faltas.
Algunos dicen por allí, que las costumbres
son mucho más fuertes que el amor.
Pero vivir no es cuestión de costumbre,
es cuestión de sentir. Donde la balanza
no esta equilibrada, todo termina pesando más.
He subido una ladera, contigo a cuestas,
ocupando y dando amor al doble. Tapando
carencias, simulando una felicidad por nuestros retoños.
Anhelo esos días donde sonreías para
mí, y yo soñaba en tu regazo noche tras noche.
Los amores humanos son diversos, picosos, divertidos y hasta sufridos. Los actores principales y sus decisiones juegan un papel fundamental en como muchas veces (o tal vez ninguna) optamos por agazaparnos en las sombras de los sentimientos.
En este caso, para formar la tercera parte de la secuencia de "Amores Tan Humanos", se narra una historia de una mujer que ha esperado durante años el cambio de su compañero de vida; que él se aleje de las infidelidades y del consumo de alcohol. Ella, se desgasta, sufre y desvela por las carencias de un amor que realmente no existe; y de manera consensual prefiere seguir allí en esa caminata a la nada. A su vez, detalla que finge felicidad por los hijos, a pesar de tener presente que a la larga tampoco es sano para su persona y espíritu.
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Autor: Ana Pialejo.