Una cualidad que define a muchos y puede ser aplicado en cualquier escenario de nuestras vidas. Desde mi apreciación, uno de los motores que mueve al mundo, una fuerza que debe ser usada sabiamente.
La perseverancia es sinónimo de constancia, persistencia, firmeza, dedicación y tesón. En este sentido, se aplica tanto en las ideas, como en las actitudes, en la realización de algo, en la ejecución de propósitos o en las resoluciones del ánimo.
Plantearse metas es importante en nuestras vidas, nos da un enfoque de que queremos hacer y planificar nos brinda la posibilidad de organizar nuestro tiempo y recursos con el fin de cumplir nuestros propósitos. En nuestro camino encontraremos contratiempos y diferentes variables que nos hagan pensar que no tiene sentido seguir adelante, pero esto es parte de ese proceso de aprendizaje que nos hará tomar las decisiones correctas para continuar adelante en el deseo de llevar a la realidad nuestras metas.
Esta permitido cometer errores, la vida no nos da un manual sobre como hacer las cosas, son estas experiencias las que nos llenaran de sabiduría e intentar nuevamente, una y otra vez hasta conseguir los resultados deseados. He de reconocer que en momentos realmente agobiantes el desanimo se apodera de nosotros y nos aparta parcialmente del camino. Un punto importante es no quedarnos con todo ese peso y dejarlo ir.
La perseverancia es un valor humano fundamental. Permite al individuo continuar hacia adelante no rendirse a pesar de las dificultades, los obstáculos, la frustración, el desánimo, el aburrimiento, la tendencia o los deseos de rendirse o abandonar una situación.
Recuerden que "La perseverancia es considerada una virtud que nos acerca a nuestros objetivos". Quizás hoy no hayas encontrado la manera de hacer las cosas, pero siempre habrá un mañana para intentarlo nuevamente.