La fumaria es una planta originaria de Europa. El nombre proviene de humo, por su característico olor a quemado. Crece en huertos y terrenos secos. Llega a alcanzar el medio metro de altura. Posee en su composición abundantes alcaloides, especialmente protopina, que le otorga un efecto colerético. Por este motivo se recomienda para problemas biliares y de la vesícula.