[ESP] Monólogo «Confesionario».

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El teatro es todavía un medio que atrae a los jóvenes escritores... - Tom Stoppard.

     ¡Hola, comunidad! El día de hoy quiero compartir con ustedes un monólogo que escribí, en 2018, a petición de una compañera de la universidad (Unearte), que necesitaba un texto para su defensa de práctica actoral, para optar al título de Técnico Medio en Actuación. Ella, en un principio, me dijo que era para una clase, y que debía ser sobre el personaje de Elena del drama Espectros de Henrik Ibsen, y tenía que basarse en lo ocurrido en la séptima escena del primer acto (I.vii) de la obra. Yo me di a la tarea de construir el monólogo y, al ser «inspirado en», me tomé mis libertades creativas. Me tomó cinco días en completarlo, a mi compañera le agradó bastante, después fue que me enteré que era para su defensa de grado. En verdad pienso que, de habérmelo dicho, no hubiera aceptado el encargo, por tratarse de algo tan importante para ella y de tanto peso a nivel académico. Me alegro de que se lo haya guardo en un principio, porque me dio la oportunidad de trabajarlo desde un espacio más tranquilo, donde pude explorar diferentes facetas basándome en este personaje del realismo simbólico.

Imagen publicada por Himsan en pixabay.com.

Confesionario

Monólogo inspirado en la séptima escena del Acto Primero de la obra Espectros (1881), escrita por Henrik Ibsen.

PERSONAJE.-
Elena: mujer de cuarenta y cinco años de edad. Viuda acomodada y respetable.

Derecha e izquierda, las de la actriz.

CUADRO ÚNICO

     La acción transcurre en una pequeña capilla familiar de estilo victoriano. Al fondo, tres sillas de madera en fila entre las sombras. A la izquierda, una puerta de madera. Sobre la puerta un tragaluz por donde ingresa un halo de mañana que baña directamente al altar, el cual se encuentra a la derecha del escenario, con una cruz de bronce sostenida sobre él. Al lado de la cruz, un cáliz cubierto con un velo y dos vinajeras, con agua y vino, respectivamente. Frente al altar, un reclinatorio y, detrás de este, una silla de madera tallada.

     Entra ELENA por la puerta, vistiendo ropas oscuras y pesadas, velo y un rosario metálico colgado de su cuello. La puerta se cierra detrás de ella. Camina lenta y solemnemente hacia la cruz. Llega al retablo y hace una reverencia. Se quita el velo, ses persigna y se arrodilla en el reclinatorio en actitud de rezo. Murmura. Silencio.

     ELENA: El décimo aniversario, Señor. Mañana van a cumplirse diez años desde la muerte de mi esposo. (Pausa) Arribó el día en que será develado el monumento en su honor. (Pensativa) Y pensar que lo abandoné al primer año de casados... (Se coloca de pie) Bueno, eso ya no importa. Lo importante es que con estos acontecimientos se le dará comienzo a una nueva etapa. (Desvela la copa y sirve vino en buena medida) Tu siervo, el pastor Manders, será el encargado de presentar y honrar la vida de Alving con todas las de la ley. (Levanta la copa hacia el altar) En una ceremonia que contará con la presencia de las personalidades más distinguidas de esta ciudad. (Bebe suavemente) Un evento que será para la absoluta envidia de todos. (Levanta la copa) ¡A la memoria de Alving! Un hombre, padre y esposo honrado, que puso las necesidades de los demás primero que las suyas, y supo cuidar muy bien a su familia. ¡Por Alving! (Bebé) Lo vamos a entrañar. (Sonríe) Y pensar que esta capilla fue mandada a construir por él. Recuerdo cuando solicitó llamar al arquitecto en Ámsterdam, estaba muy emocionado. (Viendo el tragaluz) El trabajo resultó impecable. (Bebe) Alving fue un hombre como ningún otro. (Sonríe) Sí, como ningún otro. ¿Y qué se le va a hacer? ¿Ah? Afortunadamente, a los hombres de su naturaleza, se les honran con monumentos póstumos, bellamente revelados en público. ¡A los hombres de su calaña! (Ríe a carcajadas) Lo siento, es que... (Ríe) ...no puedo evitarlo. (Aguantando la risa) Me parece una… ¡una total locura todo esto! (Ríe) Rendirle tributos, ¡a él! (Ríe) ¡A un granuja que no fue más que un farsante, un charlatán! ¡El mejor de los histriones en todo el estado! ¡Qué honra! (Ríe) ¡Una honra a la desilusión! (Seria) ¡Un gran velo azul tendido sobre un abismo! ¡Eso que fue nuestro matrimonio! (Se sienta) Y pensar que lo abandoné, para luego volver como una estúpida, como una pobre infeliz. (Silencio) Qué ingenua fui al creer que podía contar con él. ¡Ja! Con nuestro «amigo». (Bebe) Con nuestro pastor. ¡Ja! Ir a su casa en busca de refugio. ¡Qué tonta! (Molesta) ¡Traidor! ¡Aprovechado! ¡Pacato! (A la cruz. Levanta la copa) Tu siervo Manders... un hipócrita. (Para sí) Como todos los demás. (Bebe. Se escucha el cantar de pájaros. Elena sonríe) Todavía lo recuerdo como si fuese ayer. Sus miradas, escudriñándome, catalogándome de rebelde, de esposa deshonrosa y mujer débil. (Reflexiva) Débil. (Sonríe) ¿Acaso…? ¿Acaso es debilidad tener confianza en sí misma? ¿Es pecado hacer uso de eso que llaman «el libre albedrío»? ¿O es que acaso los esposos son los únicos con el derecho a desechar todo aquello que les genere malestar en sus vidas? ¿Incluidas las mujeres? (Llevándose la copa a los labios) Al parecer sí. (Bebe) Fue él quien me aconsejó que me dejara de locuras y volviera con Alving. Que ocupara mi lugar de esposa y señora de la casa. (Observa el espacio) Y volviendo a este claustro me reduje al deber y a la obediencia. (Ríe a carcajadas) ¡Ay…! ¡Patrañas! Ni yo misma me lo creo. (Sonríe) Sencillamente me convertí en su colaboradora. (Bebe) Manteniendo la farsa oculta, en una lucha con todos los instantes. (Secándose los labios, apenada, a la cruz) ¡Por favor, perdóname! Los preparativos para el develamiento me tienen con los nervios de punta. (Se acomoda el vestido y mira hacia la puerta) Al final, el estirado de Manders me convidó de su sermón para luego desaparecer de nuestras vidas. «Una esposa que ha abandonado a su marido». (Silencio) Al parecer no se puede guardar suficiente distancia de mujeres como yo. (Bebe) (Se escucha el paso de la brisa desde afuera. Elena empieza a quitarse el moño del cabello) Sabes, para lograr lo que yo he hecho se necesita de mucho valor. No es fácil aguantar tal desasosiego. A medida que pasa el tiempo, todo se vuelve cada vez más insoportable. (Se frota el pecho) Hay una fuerza indetenible, una garra que rompe desde adentro, la cual, mientras va marcando su paso hacia afuera, destroza todo a su paso: lo áspero junto con lo blando, sin ningún tipo de aviso o ánimo de tregua; hasta que llega al borde de los poros y es finalmente acariciada por la luz. (Se acaricia el rostro con la copa, brota una lágrima) Tú mejor que nadie lo sabes, eres el Altísimo. Quien ha presenciado todo lo que ha pasado bajo este techo y entre estas cuatro paredes. ¡El que siempre debe permanecer en alto, inmutable, intachable! (Silencio) ¿Serás acaso una ilusión? ¿O un espectro, como todo lo demás en esta casa? (Silencio) Sí, debe ser eso. (Se acerca al altar. Coloca la copa sobre la mesa. Desafiante)) A veces me pregunto: ¿Qué esperaban que hiciera? ¿Ah? (Toma la cruz y la levanta con dificultad) ¿Qué llevara esto a cuestas? (La deja caer sobre el altar) ¡Qué ridículo, ni siquiera puedo sostenerla! (Se recuesta del altar y es iluminada por el halo de luz, mientras acaricia su vientre) Nuestro hijo, fue lo único que le dio sentido a mi vida. Y siendo yo su madre, no podía permitir que creciera entre tanta perversión. Entre su alcoholismo y mi complicidad. ¡Ja! ¡Y si solo hubiese sido el tema de la embriaguez! (Bebe) Siempre temí que un día nos encontrara, a su papá, a mí, y a la criada. ¡No puedo creer que me haya prestado para sus asquerosas orgías! (Llora) ¡Sí, yo fui testigo y partícipe de tales atrocidades! Aunque con solo ser testigo me hubiese bastado para sentirme igual de sucia. ¡Tú mejor que nadie lo sabes! Aunque no me salva de ser cómplice. (Recordando) Días y noches de perversión… (Gesto lascivo) ¡Con la criada! (Ríe) ¿Y sabes qué es lo que encuentro más enfermizo en todo esto? (Se aferra a su rosario metálico) Que ella haya salido en estado. Y que la joven que hoy día me sirve, sea el producto de esa unión atroz. (Cínica) ¡Hija ilegítima de un respetadísimo alcohólico enfermizo y una criada! (Ríe) Pobre criatura. (Bebe) A veces me pregunto: ¿Cómo diablos logré soportar todo esto? ¿Cómo? ¿Por qué? (Tierna) Y lo recuerdo a él… a mi hijo. (Alzando la voz) ¡Y por eso fue que lo envié al extranjero! (Hala el rosario hasta romperlo). Por mi amor hacia él. (Solloza) Lo más lejos que pude. Jamás hubiera soportado todo lo que viví si no hubiese sido por mi compromiso con él. Mi niño Oswaldo. Por quien soporté todas estas humillaciones. (Sonriente) Todo marcha bien ahora que está de vuelta en casa. Regresó de paisajes desconocidos para mí, con sus lienzos y sus pinturas, a contarme lo que vivió lejos de este veneno. (Sonríe) Muchos piensan que soy una completa extraña para él, así como lo es él para mí. ¡Qué equivocados están! Yo lo amo más que a nada en el mundo, incluso más que a mi propia libertad, aunque él no vaya a verse muy recompensado en todo esto. Lo dejé casi sin herencia. Lo que menos quería es que recibiera algo de él. ¡De un enfermo viciado y sin escrúpulos! Por eso decidí donar gran parte del dinero al orfanato. ¡Fui yo quien veló por él! Así nos encontráramos separados por la asfixiante distancia. ¡Y aquí estoy! ¡Fui yo quien aguanté! Fui yo quien cargó con la antipatía de Alving, con su depravación. Todo este tiempo el débil fue él. ¡Yo fui la encargada de construir su reputación! ¡Es mi imagen la que debería de estar expuesta frente a todos! Ese monumento no estaría allí si no fuese por mí, y por mi extraordinaria labor en mantener su popularidad intacta. (Alza la copa) Yo, con mi cuerpo, con mi sangre, con mi cansancio, fui cómplice y tejedora de esta farsa. Y, gracias a eso, la memoria de un hombre con el alma tan descompuesta como un cadáver, va a ser elevada y reconocida a la luz pública. ¡Acompañada de quien no puede faltar! De la voz y de la mano del mismo que se negó a ayudarme, cuando sólo le pedí refugio y confesión. Aunque en cierta forma se lo agradezco, así pude darme cuenta de la real calaña que era Alving. (Llevándose la copa a los labios) Mi tan respetable marido. (Bebe) Aunque eso ya no importa, el esfuerzo valió la pena: Oswaldo no se vio afectado por toda esta inmundicia. (Sonriente) Y se le ve feliz. Está hecho todo un caballero. Ahora yo también tengo derecho a ser feliz junto a mi hijo. Siempre lo tuve. Y tal vez hoy Manders venga a ilustrarnos con su presencia, mostrando sus tímidos pies. ¡Ja! Lunas enteras han pasado sin que sus huellas se atrevieran a rosar los pisos de esta casa. Desde ese día que fui como una tonta oveja al corral del pastor, y me dejara convencer por sus palabras. ¡Pero hoy no me convencerá de nada! No me dejaré manipular por ningún afecto, ya no los tengo. (Sirve más vino. Se escuchan pasos detrás de la puerta. Elena escucha atentamente sin voltear directamente) Debe ser él. (Se vuelve a sujetar el moño) El esbirro de la moral, antiguo amigo de la casa, siempre pastor, que viene a finiquitar los asuntos del orfanato. Sí que es un siervo cumplido, debes estar orgulloso. (Tocan la puerta) Adelante. (Abren la puerta. Se ve la silueta de la criada) Sí, sé que está aquí. Salgo en un momento a recibirlo. (Se cierra la puerta. Elena se pone de pie y hace el gesto para persignarse, no lo hace. Deja el velo sobre el altar) Mañana mantendré estas palabras fuera de la tan esperada ceremonia. Pero hoy, ¡hoy es el momento perfecto de romper con este silencio! (Alza la copa) ¡Por la sangre de nuestro Señor!

(Elena bebe de la copa hasta el fondo y la coloca con fuerza sobre el altar. Le da una última mirada a la cruz. Camina con paso firme hacia la puerta, mientras el halo del tragaluz la sigue. La iluminación desfallece mientras se acerca a la entrada. Llega a la puerta, se prepara, la abre, y sale decidida. Suena el cierre seco de la puerta detrás de ella. Va a oscuro).

FIN.

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     Espero este contenido dramatúrgico haya sido de su agrado. Estaré compartiendo más publicaciones sobre mi trabajo, y contenido relacionado a temas que me apasionan.

     Pueden contactarme a través de mi cuenta en Discord: PaolasAntenea#4036; mi correo electrónico [email protected], o por mi cuenta en Instagram.

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