Días atrás, el señor que tiene las riendas de este desmoronado país, hizo anuncios alentadores sobre la economía del venezolano, ordenó poner el salario mínimo en una cantidad “suficiente” con el cual todos tendrían de nuevo, cierto poder adquisitivo, para mejorar la calidad de vida que hoy está por el inframundo, ni siquiera por el subsuelo.
Lo dije en algún momento, si lo hacen como lo está diciendo, el país tiene una salida.
Todos los seguidores del régimen rojito, salieron a llenarse la boca con frases que siempre repiten en los 20 años que tienen destruyendo la nación (no las voy a repetir, porque todos las saben) y ellos utilizan para sentir que son poderosos.
Repito; después de aquel anuncio, recé para que aquellas medidas dieran frutos.
Todos los gremios sacaban sus cuentas, que si aquel cobraba 8 sueldos mínimos, el otro cobraba 12, el majunche solo cobraba 4, y ahora con el mínimo a 1800, los sueldos serian la gloria. Una gran esperanza.
Como todos los días suben los productos, una de las medidas era controlar y fijar los precios, primeramente, de la canasta básica. Esto y otras medidas llamadas drásticas, serian el intento de salvar un país. Los anuncios se hicieron mucho antes del 30 de agosto para estar al tanto que todo comenzaría el primero de septiembre, el nuevo cono monetario, el aumento de sueldo, el control de precios, el control de la gasolina y otras medidas más.
Como estamos en Venezuela, el país que se quiere destruir sea como sea, al día siguiente se miltripicaron los precios, los pasajes se elevaron, los productos alimenticios por las nubes, los repuestos van llegando a júpiter, y cientos de cosas insufribles más. Pero no importa, el mínimo estará en 1800 y saldremos un poco a flote.
Podré comprar, se decía, podré comprar.
Podré pagar, se decía, podré pagar.
Llegó el 01/09, todos esperando los depósitos. Tardemente, uno a uno los gremios iban cobrando su quincena, ¿y porque esto? ¿Qué es esto? Aquí falta plata. Los venezolanos levantaban la voz en protesta. Los rojitos cerraban bocas y abrían ojos, se tragan sus palabras.
El sueldo sufrió un trastorno bipolar. Pasó de la risa a la tristeza en cuestión de pocos días, volvimos a ser aquel venezolano pesimista por culpa del engaño.
Los rojitos muestran sus caras largas, no comentan, no hablan, son un merengue sin letra, se maman las mismas penurias que todos aquí, pero no reconocen que esto no funciona. Seguramente pensaran en seguir su jaladera de mecate por la caja clap que les llega cada 3 meses, insistirán que es una guerra económica por parte de Donald Trump y dólar today.
Hoy los distintos trabajadores comparan sus sueldos pero no con alegría, con la rabia de ver como el fruto de sus trabajos fue desmejorado, como fueron engañados como un pobre muchacho por un caramelo. Hoy los precios tienen 5 ceros menos, pero más costosos y menos accesibles para el bolsillo. Hoy la despensa sigue vacía. Hoy los encargados de controlar los precios y las injusticias, siguen cobrando vacuna y martillando, se seguirán haciendo de la vista gorda, porque eso aprendieron con el régimen.
Hoy sigo rezando porque estos cambios funciones, y no porque sea rojito, sigo rezando porque estoy obligado a creer y querer que las cosas cambien. ¡Ya estoy cansado de postear penurias, yo no soy así, yo quiero mostrar mi lado alegre, quiero mostrar que soy un venezolano feliz!
Gracias por leer. Que el sueldo les alcance.
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