Tenebroso se pone el río cuando te sorprenden sus misterios. Aquél instante fue así. Tenebroso. Una fuerza inconmensurable movió las aguas. Primero se las llevó, luego las devolvió. Y en ese vaivén violento danzó torpemente y desconcertada Ada. DesconcertADA, amarrada a un sauce que se arqueaba sobre nosotres se enredó en él partiendo ramas secas de ida y de vuelta, dos, tres, tantas veces como la masa de agua lo quiso.
Esa fuerza invisible navegaba en realidad frente a nosotres. Un mega gigante transatlántico bajaba el Paraná de las Palmas manipulando los elementos, tapando el sol, e inquietando las aguas.
Words & images are mine.
Palabra e imágenes propias.