Hubo una vez, en primaria, que llegó a la institución una niña peculiar. No era muy bonita pero tampoco era fea. Había algo que me llamaba la atención, sus ojos chinos. Aquella chica me daba curiosidad. La veía de lejos al llegar y en el receso, pero nunca me atreví a saludarla.
Pasaron días, semanas, meses... Y aquella chica seguía sin saber de mí existencia. Yo seguía mirando desde lejos planeando como conversar con ella.
Llegó un día de fiesta en el colegio y da la casualidad que fuimos pareja de dinámicas y baile. Hablamos un poco.
Algo gracioso que recuerdo es que en uno de los juegos teníamos que cargar al otro. Por alguna razón ella intentó cargarme, aunque yo era más alto y pesado. Después de eso nos reímos mucho. Fue divertido.
Luego de eso no volvimos a hablar. Más tarde yo me iría del colegio y no nos volvimos a ver.
A veces veía anime o recordaba mis días en artes marciales y a veces no podía evitar pensar en ella.
Pasaron días, semanas, meses, años... Y da la casualidad que me aparece en Facebook. Quise mandarle la solicitud para saludarla, pero la pena y mi falta de autoestima no me dejaron hacerlo.
Pasaron algunos días, le envié la solicitud de amistad y justo cuando le iba a escribir recibí un mensaje de una amiga cercana... Aquella chica de ojos chinos había fallecido. No podía creerlo, había llegado tarde.
Moraleja: Nunca dejes de hacer lo que quieres hacer, así lo consideres tonto o insignificante quizá mañana no puedas hacerlo, quizá mañana sea demasiado tarde... Vive sin arrepentimientos.
A few days went by, I sent her the friend request and just as I was about to write to her I received a message from a close friend.... That girl with the Chinese eyes had passed away. I couldn't believe it, I was too late.
Moral: Never stop doing what you want to do, even if you consider it silly or insignificant, maybe tomorrow you won't be able to do it, maybe tomorrow it will be too late.... Live without regrets.
Imágenes/ images: https://www.pinterest.com/