El rey y su reino, el rey y su trono.
Ha muerto la reina; cansada ya de sus “torpezas”, de sus constantes tropiezos, de rodar por escalones, de puertas que se cruzan; de ocultar golpes o heridas bajo largas mangas, cuellos altos y un maquillaje perfecto.
El rey y su cetro, el rey y su puño.
Ha muerto la reina; ella solo deseaba descansar; escapar de su cruda realidad.
¡Dios Salve a la Reina! Y el deseo, de repente fue concedido; la reina de su sueño jamás despertó. Ahora si estará a salvo.
El rey y su reino, el rey y su cetro, el rey y su puño, el rey y su espada.
La reina ha muerto; y el rey en su trono, sin arrepentimiento, simplemente espera la llegada de otra.
Sin reina fiel, sin reina abnegada, sin reina perfecta, sin reina sumisa, sin reina cansada, no hay rey poderoso, cetro que empuñar, espada filosa o puño con que golpear.
Ha muerto la reina. Que esta triste historia jamás sea ocultada y el malvado rey sea al final derrocado...
@oscarina
El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo. Eduardo Galeano