Qué tristeza siento, tan sola, tan nada
viviendo un espejismo, una vida falsa,
siendo amada en un mundo paralelo;
y la realidad me golpea a la cara.
Tantos sueños no cumplidos,
cuanto amor despilfarrado,
besos no dados, deseos reprimidos.
Me niego a aceptar esta triste verdad;
escucho lejanos cantos de sirena,
con ojos vendados, caminando a tientas
vagando voy hasta perder la conciencia.
Guardada en un saco roto
cargué yo mi dignidad,
quedando regada en el sendero.
Inocente, jugando a que me amabas
coleccioné puñales y oculté heridas;
y así uno a uno van transcurriendo mis días,
y así lentamente se extingue la vida...