Mientras leía tu publicación me quedé pensando en algo muy simple: los objetos pequeños pueden guardan historias enormes.
Ese corazón verde en la nevera, o ese pisapapeles irregular en tu mesa, no son solo cosas… son momentos congelados en tu memoria y son la prueba de que alguien, en medio de su propio mundo, se detuvo un instante para pensar en ti.
Me encantó imaginar a esos niños acercándose con timidez después de la consulta, extendiendo la mano con algo hecho por ellos. Hay una pureza en ese gesto que el mundo de los adultos muchas veces olvida por no tomarse en cuenta ciertos aspectos.
Quizá por eso esos regalos se quedan con nosotros tantos años: porque no pesan por lo que cuestan, sino por lo que contienen.
Gracias por recordarnos algo tan sencillo y tan valioso al mismo tiempo.
RE: Cuando se regala también el corazón [Esp/Eng]