Sinopsis La historia de un artista bendecido por Dios que posee un talento inigualable. La vida le ha enseñado a ver las cosas desde otro punto de vista donde todo en la vida puede ser posible, aún con dificultades naturales. Todo se puede tornar mucho más difícil pero Dios no lo abandona jamas. |
|---|
Hoy afortunadamente tengo 60 años de vida, los años han pasado como una suave brisa que acarician los pétalos de una rosa, que de igual manera se marcha dejando un profundo aliento de esperanza. Con el tiempo he perfeccionado cosas que realmente han dejado huellas en mi trayectoria, en base a eso, he tomado la vida como un enlace espiritual que conlleva a la existencia del ser humano, como base fundamental la experiencia tomada de cada día y la valiosa bendición de estar con vida; seguiré admirando la razón de mi existencia.
Todos tus sueños se pueden lograr, solo si cierras tus ojos, respiras profundo y con tu dulce voz llena el cielo de plegarias y alabanzas en adoración a Dios. Nunca dejes de existir recuerda que existir no es solo vivir, si no que también es estar llenos de esperanza y fe. Si ves a tu alrededor te darás cuenta de que todo lo malo está en la mente de cada quien, si pensamos en lo malo estarás perdiendo un tiempo valioso de tu vida y te estarás hundiendo en un abismo; mientras estés en un pensamiento bueno (positivo) llenarás tu espíritu de amor y sentimientos ocultos mientras que al mismo tiempo estarás creando tu energía vital.Desde alguna parte del cielo te estaré cuidando y observando, nunca pienses que estas solo; nadie absolutamente nadie está solo en el mundo y estoy segura de que tú serás una persona excepcional “aunque la lluvia no deje de amenazar con inundar, no temerás”
Madre del artista
Me acerqué a ella y ese día vi una luz resplandeciente; desde entonces me convertí en una persona independiente lleno de valor, fe, amor y la esperanza que me ha impulsado a continuar mis metas.
Fui especializándome en el arte, visitaba todos los museos a los cuales me recomendaban mis amigos y gran parte de ellos me acompañaban y se quedaban conmigo hasta el último cuadro que admiraba. Pintaba todo los días de mi vida y cada vez que lo hacía de alguna manera me recordaba de aquella luz que venía desde el infinito en la habitación donde por última vez escuché la voz de mi madre.
Un día estaba en mi humilde hogar haciendo lo que de verdad me hace sentir vivo y lleno de satisfacción a la vida, escuchando los hermosos cantos de las aves que tanto me gusta presenciar en las mañanas, con mi caballete, mis pinturas y mi pincel en mano... estaba haciendo la obra de arte mas esplendida de mi vida y de pronto escuché que tocaban a la puerta ligeramente con aquella consideración pero a la misma vez con insistencia.
Enseguida reconocí la voz de aquella persona que me acompañaba casi todo los días a los museos de arte e inmediatamente le abrí la puerta y lo invite a pasar.
Yo seguí con lo que estaba haciendo. Me preguntó si quería tomar algo caliente, ya que estaba haciendo un frió indescriptible dentro y fuera de la casa.
—Está bien Pedro; si no es mucha molestia, todo lo que necesitas está en la cocina, estas como en tu casa. —le respondí con certeza.
A Pedro lo conozco desde que era un niño, la mayoría de su familia me conoce como su amigo de infancia y siempre hemos estado juntos, por lo tanto, el siempre será como un hermano para mí. Han pasado unas cuantas horas desde que Pedro llegó a mi casa y solo nos hablamos cuando me ofreció la bebida caliente.
En todo el tiempo que pasó él solo admiraba la obra que yo estaba haciendo; no podía parar, sentía que él estaba muy cerca de mí y me di cuenta de que él no quitaba la mirada de la pintura, como que si los detalles eran tan infinitos que no podía de dejar de verlos.
Varias veces se movía de sitio sin preguntarme nada, caminando sigilosamente sin ninguna intención de molestarme, se retiraba de donde estaba y luego llegaba con algo de comida para los dos; no permitía que nada me sacara de concentración a lo que yo estaba haciendo.
—¡Terminé! Está listo, ya tengo otro cuadro para mi colección.
Pedro notó que de verdad estaba lista la obra de arte y después de haber visto como él hacia el hermoso cuadro y con la mente llena de dudas, Pedro le pregunta una sola cosa.
—¿Cómo lo haces? Definitivamente es impresionante. —le dice sorprendido.
Totalmente desconcertado, esperando una respuesta de aquel artista privilegiado le dice:
—Ven Pedro, cierra tus ojos y respira profundo. Desde este momento estamos en oración a Dios, pídele y él te dará, haz lo que quieras sin prohibición. Con dios todo sin él nada.
Debido a la hora, Pedro ya tenía que retirarse. Se fue con aquellas ganas de mostrarle al mundo entero la capacidad de un artista bendecido por Dios, capaz de hacer una obra de arte tan resaltante como el cielo de una mañana soleada y nubes blancas adornando el infinito y que supera todos los esquemas de cualquier otro autor.