Las Penumbras se Adueñan de mi Espacio

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Cae la tarde, y con su caída llega la noche, una noche más sin ti. El silencio total y absoluto retumba en mis oídos como zumbidos suprimidos por un deseo incontrolable que emana desde el más profundo rincón de mi alma.

Quizás ya no vuelva a verte, quizás ya estas con alguien más a tu lado que te brinda todo lo que yo para ti tengo guardado, si guardado, como un tesoro enterrado el cual solo puede ser encontrado por tu sublime persona.

Más allá del horizonte brilla una luz de esperanza, un tenue y pequeño rayito luminoso que alberga en él, todos mis deseos y anhelos de tenerte conmigo nuevamente.

Aquí estoy amada mía, pensando en ti cada día, cada segundo del tiempo el cual, transcurre inexorable, llevándose mi vida poco a poco sin poder detenerlo. Ese tiempo que no perdona, ese tiempo, que me aleja cada vez mas de ti.

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Pienso, analizo, y mi mente se vuelve una especie de agujero negro absorbiendo tiempo y espacio por igual, llevándome, sin poder evitarlo, a esos momentos maravillosos compartidos entre ambos, momentos que no volverán pero que, permanecerán por siempre en esa frontera en disputa que existe entre conciencia y corazón.

"Todos los días pienso en los tiempos cuando aún eras mía, tengo que escapar te sacaré de mi mente. estoy atrapado en el tiempo, siempre estuviste cerca de mí".

El corazón, genera sus latidos al son de la respiración del ser amado, quizás sea así, quizás no, pero puedo decir con toda propiedad, que cuando estabas a mi lado, mi viejo cardio latía cual potro desbocado, sintiendo tu aliento en mi rostro y escuchando en cada susurro, te amo.

Cada que cierro los ojos, puedo verte tatuada en el interior de mis parpados, cada que escucho tu nombre en la persona de alguien más, mi llanto se derrama incontenible cual rio desbordado, un torrente incontenible de lágrimas que solo puede ser detenido por tu presencia, mi pequeña cosita frágil, mi pequeño colibrí.

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Gracias por leerme amigos.

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