En este viaje llevo lo justo y necesario.
Me acompaña mi soledad con la mirada serena,
una sonrisa en los labios y el recuerdo de los amados.
Metí en la maleta mis sentimientos de amor
fieles compañeros de miles de horas ya muertas,
horas que ahora mismo nacen y alimentan mi existencia.
Incluí la libertad, aquella que me impulsa aceptar desafíos,
ser parte de todo y todos, sin menoscabo de mi individualidad.
Llevo en mi maleta mis tristezas…no las quiero dejar.
Ellas me recuerdan que viví intensamente y quiero
encontrar nuevamente el camino a la paz.
Nada olvido … hacia mi destino misterioso, camino.