Tengo la teoría de que los humanos no elegimos a quién querer, es algo que no somos capaces de explicar. Querer es algo muy extraño y que se nos va de las manos.
A veces intentamos querer o tenerle cariño a una persona y se nos hace imposible, aun cuando es “ideal” o muy “adecuada” para nosotros. Pero luego llega alguien que no nos da razones lógicas para quererle y, de repente, nos vemos enganchados a esa persona. Por eso digo que el querer es muy extraño, en ocasiones se construye con el tiempo y en otras se da de un día para otro. No lo podemos controlar ni decidir, quizás simplemente se deba a que hay personas con las que conectamos de formas que no entendemos, que llegan a nuestras vidas para enseñarnos cosas que no comprendíamos, personas que, sin darnos cuenta, se vuelven super cercanas en tan solo un momento.
Es muy extraño y complicado entender cómo queremos a personas que en teoría no deberíamos, pero aun así las queremos y se vuelven importantes. Ignoramos los consejos que nos dan los demás cuando nos dicen que alguien no es bueno para nosotros, que nos traerá problemas o malos ratos y sin importar todos esos consejos y opiniones, decidimos seguir adelante sin una razón aparente.
Escribo esto porque no logro entender cómo alguien que nunca imaginé se volvió tan importante para mí; el por qué la felicidad de esa persona, que quizás no es para mí, me causa tanta alegría; el cómo quererla me vuelve ciego, hace que me dejen de importar lo que digan los demás, y que lo único que me importe sea estar a su lado.
No lo entiendo y quizás nunca lo lograré entender. Lo que sí he notado es que el querer es demasiado extraño, un sentimiento muy humano y, con humano, me refiero a ilógico. Un día te mentalizas olvidar a esa persona, lograr que te deje de importar, y al día siguiente vuelves a caer en ese “círculo vicioso” de pensar en ella y preocuparte. Además, el querer se comporta como un vicio: hay días en los que puedes controlarlo un poco, pero termina saliendo a la superficie y lo único que te calma o consuela es ese mismo vicio.
Una frase que leí dice que “nos equivocamos creyendo que podemos sacarnos de la cabeza aquello que no sale del corazón”. Considero que esto confirma que no elegimos a quién querer y amar, que no queremos con la cabeza sino con el corazón. Y cuando alguien logra entrar y tomar un lugar allí, es muy difícil sacarlo sin antes pasar por momentos difíciles, de tristeza, decepción o lamento.
Lo más increíble es pensar que, así como quieres a una persona en un instante, también puedes dejar de quererla en otro, y eso no siempre depende del tiempo que tardaste en empezar a quererla y en hacerla importante. Hay veces que pasas mucho tiempo queriendo a alguien y, por cualquier motivo, dejas de hacerlo al instante, mientras que otras personas logran entrar a tu corazón rápidamente y luego no hay forma de sacarlas bajo ninguna circunstancia, y solo logras sanar con mucho tiempo y paciencia, pues te dejan roto.
Solo intentaré esforzarme por ir aprendiendo de cada experiencia y de cada persona que la vida me pone en el camino. Quizás así, algún día, esto me deje de parecer tan complicado y pueda decir que querer no es tarea difícil.
Gracias por tomarte el tiempo de leerme. Escribí esta nota intentando descifrar cómo funcionan nuestros querer y lo contradictorio que puede ser el corazón. Agradezco mucho cualquier apoyo de tu parte, me motiva mucho a seguir!