Quisiera morirme unas horas
y despertar con tus besos
mientras que la luna abarca
la mitad del firmamento
y bajo la lluvia canta
tu cabello con el viento.
Me gusta observarte dormida,
quieta como un angel de mármol,
tan distante entre tus sueños
y tan cercana a mi cuerpo,
porque se que mientras sueñas
me traes también a tu encuentro
dibujando tu figura
con mis manos al momento
para luego a carcajadas
estremecerte por dentro.