En un campamento de verano, ya hace varios años, algo despertó a Andres mientras dormía, alguien se reía cerca de la ventana, sin encender la luz se asomó por la mirilla de la puerta, pero estaba tan oscuro que no alcanzaba a distinguir donde terminaba el corredor.
Apenas estaba quedándose dormido de nuevo cuando se holló la música de mariachis, esta vez abrió la puerta y estaba Andrea, la hermosa amiga de su novia con un ramo de flores blancas, ella le comentó que siempre había estado enamorado de él, pero que no se atrevía a hablarle porque era la mejor amiga de Blanca.
Andrés no contestó nada, sólo se quedé impresionado ante sus hermosos ojos azules, ella trato de besarlo, pero él se hice hacia atrás instintivamente. Ella le dijo que le atraía mucho lo elocuente que era, él sólo se quedó inmóvil ante la cercanía de su hermosa figura, estaba por cerrar la puerta cuando le dijo:
-Si quieres mañana puedes pasar la noche conmigo- y se retiró mientras le cerraba un ojo, el no contestó y sólo se retiró también.
Al regresar del campamento de verano su novia lo abrazó y le dijo que todo eso había sido una prueba.
Pero que fue lo que pasó en realidad, el día anterior al del incidente Andrés estuvo muchas horas en la playa y el sol estaba tan inclemente que terminó afónico y enfermo de la garganta, por eso no le había contestado nada a Andrea, el día siguiente, le dio fiebre y la medicina que le dieron lo hizo dormir hasta en la mañana siguiente, por eso no llegó a la cita que tenía con ella.
Años mas tarde a Blanca le dieron una beca para estudiar en el extranjero, un año mas tarde, regresó casada, Andrés estuvo muy triste por algún tiempo, pero una noche lo despertó la música de mariachis, era Andrea que le traía serenata, esta vez las flores eran rojas, esta vez él no estaba afónico, esta vez si durmieron en la misma habitación porque esta vez no era una prueba.
Historia e imagen @nocturnus