GRAFFITI
Él pintó en la tapia la hora en la que escaparían juntos. La patrulla lo descubrió. El juez lo declaró culpable de sedición. A la mañana siguiente fue ahorcado en la plaza.
Aprovechando la atención de todos en el reo, unos jóvenes escribían consignas contra la corona en los portones de la catedral.
Ella se casó en palacio, mientras en las afueras estallaba la revolución.
Minicuento Graffitti, Inédito.
Autor: @noakmilo
Portada: Acción Poética Argentina.